En mís manos llevo un arma mortal, con restos de sangre seca de una persona inocente, le dije que no se interponga en mi camino que no valía la pena, pero él no me hizo caso y tuve que hacerlo, juro que no quería y me arrepiento de haberlo hecho, pero él la protegió y me traiciono al igual que ella, solo quiero encontrarla y hacerla pagar por lo que me hizo.
Me arden las heridas que me dejo el forcejeo con esa victima, en un instante siento algo punzante a la altura de la cadera, veo que comienzo a sangrar y mi remera blanca comienza a teñirse de un rojo intenso, tenia un profundo corte, coloco mi mano sobre la herida y la presiono, me duele pero aun así lo hago con mas fuerza, solo para sentir un dolor que duela mas que una traición y solo quiero asegurar que lo hago esto para que no salga a la luz una oscura revelación que jamas debe ser contada. He perdido mucha sangre y empiezo a cerrar los ojos poco a poco, pierdo el conocimiento y me hundo en un sueño profundo del cual no sé si voy a despertar.
Abro mis ojos al oír un ruido, estaba junto a un arroyo.
En ese momento la veo, era ella, al fin.
Espero solo un instante y camino hacia ella que me observa con cierto temor en su rostro, le clavo la mirada tan fijamente y fría, con tanto odio y rencor que ya nada importa, ni ella, ni mi victima, ni yo, ni mi insignificante vida, solo mi venganza.
Me lanzó sobre ella y me doy cuenta de que no hace nada para moverse y evitar mi impacto, caigo sobre la tierra y las hojas secas tratando de pensar que sucedió. No caí sobre ella y mucho menos le hice daño.
La atravesé.
Intento darle una cuchillada pero no hago mas que hacerla retroceder sin ningún rasguño.
La observo y ella me devuelve una mirada con terror, bajo la vista y me pregunto a mi misma porque no puedo hacerlo.
Cuando me vuelvo para mirarla, ella sale corriendo veloz y sin detenerse veo que tropieza y se reincorpora, trato de correr detrás de ella pero mis piernas no responden.
Ella no es humana.
Es físicamente imposible traspasar a una persona, pero aun así lo hice, sentí una punzada de vuelta en el mismo lugar pero cuando observe mi herida me quede estupefacta.
Ya no sangraba, ya no dolía, ya no existia.
No comprendo que es lo que esta pasando, estoy confundida. Me di la vuelta y comencé a caminar devuelta hacia el arroyo. Allí llegue a divisar un cuerpo, su cabello era oscuro y vestía ropas blancas pero estaban teñidas de sangre e iba descalza, me acerque un poco mas y con terror la reconocí.
Al verla se me corto la respiración, como no me había dado cuenta antes.
En ese momento me di cuenta que no era ella la que no pertenecía a este mundo.
Era yo.
Atte. Brenda.
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